El error más repetido en Osorno es copiar un diseño de pavimento rígido de Santiago y esperar que funcione bajo 1.300 mm de lluvia anual con suelo de trumao saturado. Lo hemos visto en galpones lecheros de Pilauco y en patios de maniobra de la zona industrial de Ovejería: losas que a los dos años ya tienen bombeo de finos y escalonamiento. La razón casi siempre es la misma. El paquete estructural no conversa con la subrasante real. Un diseño de pavimento rígido serio arranca con calicatas para clasificar el perfil de suelo, y cuando la traza es larga se apoya en sondajes SPT para verificar compacidad en profundidad. Sin ese punto de partida, el espesor de losa es un número al aire. Nuestro equipo aplica el método PCA y la norma NCh1508.Of2018 con parámetros medidos en la Región de Los Lagos, no con tablas genéricas. El resultado es un diseño de pavimento rígido que considera módulo de rotura, transferencia de carga en juntas y el efecto de las heladas estacionales que en Osorno son más frecuentes de lo que muchos creen.
Un CBR de 3% con humedad natural en trumao osornino no es lo mismo que un CBR de 3% en suelo seco del norte: el comportamiento bajo carga cíclica cambia por completo.
