Un proyecto de edificación en altura en la calle Mackenna, sobre un manto de ceniza volcánica, nos detuvo el cronograma. La supervisión exigía la clasificación del suelo antes de aprobar la cimentación. Tomamos muestras a 2.5 metros y en 48 horas teníamos los resultados del ensayo. Así opera la ingeniería geotécnica en Osorno.
La ciudad, a 35 msnm y con una población que supera los 170,000 habitantes, se asienta sobre depósitos de origen volcánico y fluvioglacial. Esta geología heredada de los volcanes Osorno, Puyehue y Calbuco produce suelos con fracciones finas de comportamiento complejo. Los Límites de Atterberg son la herramienta base para predecir cambios volumétricos y resistencia en estos materiales. Junto a un ensayo granulométrico podemos identificar la fracción dominante y validar el diseño de fundaciones superficiales.
En suelos volcánicos del sur, el índice de plasticidad superior a 20 es el primer indicador de riesgo por expansión y debe cruzar a geología.
