Diseñar un pavimento flexible para la Ruta 5 en la zona norte de Osorno, con tránsito de camiones lecheros y forestales, no es lo mismo que proyectar la calzada de una villa nueva en Rahue Alto sobre suelos trumaos de origen volcánico. La diferencia está en la capacidad de soporte de la subrasante y en la agresividad de las cargas repetidas. En la zona céntrica, la arcilla limosa presenta valores de CBR entre 4% y 7%, mientras que hacia Francke y Ovejería es común encontrar arenas volcánicas finas con niveles freáticos altos que obligan a capas drenantes. Para abordar estos contrastes, complementamos la exploración geotécnica con un ensayo de CBR vial ejecutado con la energía del Proctor Modificado, lo que permite definir espesores de confiabilidad sin sobredimensionar el paquete estructural ni subestimar las deformaciones plásticas a largo plazo.
Un pavimento flexible bien diseñado en Osorno debe gestionar más de 1.200 mm de precipitación al año sin perder la serviciabilidad prevista a 20 años.
