Cuando uno transita desde el sector de Rahue Alto hacia Ovejería, la diferencia bajo los pies es notable. En un lado, gravas arenosas compactas de origen fluvioglaciar, y en el otro, limos y arcillas del valle que se encharcan apenas llueve. En nuestra experiencia en Osorno, esa variabilidad en pocos kilómetros es justamente lo que obliga a afinar el diseño de vibrocompactación con un conocimiento muy local. No es lo mismo densificar un relleno suelto en Francke que tratar las cenizas volcánicas retrabajadas de la cuenca del río Rahue. El equipo técnico revisa la estratigrafía, los niveles freáticos altos típicos de los inviernos osorninos, y define la malla y energía de compactación que realmente van a funcionar en ese perfil. Para proyectos que requieren una caracterización más fina antes del mejoramiento, a veces complementamos con un ensayo CPT que nos da la resistencia de punta continua, clave para calibrar la vibrosustitución donde la granulometría se vuelve fina y limosa.
La clave en Osorno es no subestimar la humedad del suelo ni la angulosidad de las partículas volcánicas al definir la malla de vibrocompactación.
