La expansión de Osorno hacia los terrenos aluviales del Rahue y la meseta de Pilauco trajo un desafío silencioso: el agua subterránea. Los trumao y suelos derivados de cenizas volcánicas retienen humedad de forma impredecible. Un dato duro: la precipitación media anual supera los 1300 mm, recargando napas someras. Por eso el diseño de drenajes o excavaciones en Osorno no puede depender de tablas genéricas. Antes de cualquier movimiento de tierra mayor, complementamos la campaña con ensayos SPT para correlacionar estratigrafía, y cuando el perfil presenta gravas abiertas recurrimos al ensayo CPT para detectar horizontes drenantes que los ensayos Lefranc/Lugeon deben cuantificar con precisión.
Una unidad Lugeon no es un caudal, es la absorción de 1 litro por minuto y por metro de sondeo a 10 bares de presión.
